Mi muy querido amigo mío. Hoy me apetece escribirte esta carta; hoy cuando el día no ha llegado a esconderse ni la noche desea aparecer, porque el sol está acompañado de rayos de colores y la luna no le tiene envidia; sólo lo mira desde detrás de una cornisa plagada de caricias. Como cuando tu me miras; con picardía y cariño desde lo alto del sentimiento y el profundo empeño de que lleguen días bellos. Sé, que quisieras que los colores cambiaran en mis mejillas, que los brillos iluminaran apasionadamente mi cordura; y la locura de llover derramando amor fueran la ocasión de tenerme. Sabes que la locura está y existe, que reside en algún lugar encaminado a la búsqueda de la dicha, pasajera o no se desliza ante tu mirada, dejando caer plumas blancas mezcladas entre sueños y entre las curvas de mi cuerpo.
Soy humana, de carne y hueso, y lloro con facilidad ante la dicha la desdicha, ante una caricia o la carencia de ella, ante un beso dado con ternura, ante un beso robado y llevado lejos. Lloro porque lo siento y cuando no siento también lloro, y en el transcurso de esta carta el color del sentimiento da forma a un arco iris arremolinando mi cuerpo y, "amigo" esta palabra con la que te defino y estoy tan orgullosa de ello, se apoya cada vez con más fuerza en mi pecho, y se confunde justo ahí todo ese torbellino de sentimientos. En muchas ocasiones te añoro, y la añoranza se filtra por los poros de mi piel y me arrastra a encontrarte sin malicia, pero con la curiosa delicadeza de una apasionante caricia.
Me calmas con palabras, con silencios, con suspiros, con anhelos; calmas con toda clase de momentos y matizas las frases para que no haya errores en cualquiera de tus argumentos.
Hoy te escribo esta carta, porque así lo siento dentro y fuera de mi cuerpo. Y apoyada en mi cintura, con la mirada hacia algún lugar donde brilla alguna sencilla estrella las ganas de plagar el cielo con muchas de ellas, rodea sencillez y calidez en mis letras, mostrando mis dedos sin marcas de tinta; porque es mi dulzura la que escribe e imprenta en papel de seda todas las cosas que siento hoy, en este preciso momento, y por eso te cuento todo esto con la confianza que la contaría aún gran amigo, pero hoy, ahora, en estos instantes en que te escribo pensando en momentos...me he dado cuenta "amigo" que eres mucho más que eso.
Una de las mejores personas que he podido conocer, eres tu sin lugar a dudas. Sabes que eres alguien muy especial que se ha cruzado por mi camino; tan especial que perderte sería dejar de tener algo que vale realmente la pena; y hay en la vida pocas cosas que lo valgan, y tú, eres una de ellas.
Sólo se me ocurre darte las gracias escribiéndote esta carta.
** MARÍA **
" Carta que he rescatado de una cajita llena de escritos y poemas de juventud. Logicamente la he adapatado a mi escritura de ahora."














